En calma
A la orilla del día
El amanecer puede hacernos sentir que el día ya está en marcha y que deberíamos levantarnos con la misma rapidez. Pero comenzar no siempre significa actuar de inmediato. A veces consiste en reconocer cómo llegamos a esta mañana, dejar que el cuerpo encuentre su disposición y escoger después una sola cosa cercana.
Semillita descansa frente al mar sin competir con la luz. Sabe que unos minutos de quietud no borran el comienzo: pueden darle una forma más habitable. Hoy no necesitas adelantarte al día; puedes encontrarte con él desde donde estás.

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