Con ansiedad
Cuando la calma tarda en llegar
◉ 0A veces el día termina, el entorno se vuelve tranquilo y, aun así, algo dentro continúa respondiendo como si lo difícil siguiera ocurriendo. Esa demora no significa que estés descansando mal ni que debas serenarte enseguida. Luz acompaña ese tránsito sin pedir una calma completa. Su claridad cercana no borra lo vivido: ofrece una referencia cálida mientras reconoces, a tu propio ritmo, que este momento ya es distinto. Quizá el alivio no llegue de golpe, pero puede empezar como una percepción pequeña: durante este rato, no tienes que seguir respondiendo a todo lo anterior.

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