En calma
Después del ruido
Un día difícil también puede contener un gesto familiar que nos devuelve, por unos minutos, a un lugar más propio: una bebida conocida, una canción cercana o el momento de cerrar la puerta y soltar el peso de afuera. No hace falta que ese instante compense lo vivido para reconocer su importancia.
Al final de la jornada, Luz protege esa calidez discreta sin pedirle que transforme nada. Su resplandor permite agradecer el pequeño refugio que estuvo disponible y dejar que conserve su valor junto a todo lo demás.

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