En calma
La última lámpara
Algunos cierres ocurren cuando ya no queda nadie para mirarlos. No hay palabras especiales ni una señal clara que confirme cuánto costaron, y esa falta de testigos puede volverlos casi invisibles. Pero lo que terminó sigue teniendo peso en tu historia.
Luz permanece cerca de esos momentos discretos. No los convierte en triunfo ni les exige una emoción concreta. Su resplandor ofrece un lugar tranquilo para reconocer lo que se va, agradecer lo que pudo sostenerse y permitir que la noche reciba ese final tal como fue.

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